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Geografía, agricultura y economía Argentina es el octavo país más grande del mundo y el segundo de la región sudamericana, después de Brasil, con una superficie total que supera los 278 millones de hectáreas, casi 3 billones de kms. cuadrados. Se sitúa en el extremo meridional del continente americano, junto a Chile, con quien limita al Oeste mediante la Cordillera de los Andes. Al norte comparte fronteras con Bolivia, y al nordeste con Paraguay, Brasil y Uruguay. Al oriente, el Océano Atlántico baña sus casi 5000 kilómetros de costa. La topografía argentina es muy variada, dadas sus enormes diferencias de altitud y latitud, lo que permite que convivan en un mismo país ecosistemas tan diferentes como la cordillera andina, al oeste, con montañas y lagos glaciares; selvas tropicales, situadas en los fértiles valles al norte del país; la Pampa central, un excelente habitat natural para la ganadería gracias a su alternancia de zonas áridas y humedales, y la Patagonia, en el extremo sur, que alberga caracterizada por estepas y regiones glaciares. La población supera los 38 millones de habitantes (2005) y su perfil es marcadamente urbano: un 91,8% de los argentinos vive en ciudades, y uno de cada tres en Buenos Aires, la capital del país. La mayoría (97%) de la población desciende de europeos —españoles e italianos principalmente— y el restante 3 por ciento agrupa a mestizos, pueblos indígenas y otros grupos étnicos localizados en las provincias del norte, noroeste y sur del país. Argentina es una república federal, dividida en 23 provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires. Agricultura Argentina es el segundo exportador agropecuario de la región latinoamericana y el tercer productor agrícola y económico. Sus actividades agrícolas y ganaderas representan el 10,4% del Producto Interno Bruto nacional (2004) y contribuyen con un 5,8% a engrosar las cifras del PIB mundial. Es el tercer productor mundial de carne vacuna, soja, miel, semillas de girasol, limones, limas y alcachofas. El sector emplea a un 9 por ciento de la población activa y es la principal fuente de empleo rural: tres de cada cuatro habitantes rurales trabaja en el campo y la mitad de la mano de obra agrícola es femenina. Los cultivos para la exportación ocupan un espacio cada vez mayor en la producción nacional. Suponen casi de la mitad del total de las exportaciones nacionales y generan beneficios cercanos a los 12 000 millones de dólares (FAO, 2005). El sector agropecuario ocupa un 65% del territorio nacional, unos 177 millones de hectáreas; de ellas, la gran mayoría —80,2%— sirve para pastos perennes, el 19% se dedica a tierras cultivables y el 0,7 a cultivos perennes. Economía Argentina se recupera de una de las peores crisis económicas de su historia. En 2001, el peso de la deuda pública y de la paridad de la moneda argentina con el dólar llevó al país al colapso financiero. Se decretó la suspensión de pagos de la deuda internacional; la moneda nacional perdió un tercio de su valor, provocando una fuga de capitales que obligó a las autoridades monetarias a bloquear las cuentas corrientes y de ahorro nacionales. Las cifras de desempleo se duplicaron y la pobreza llamó a la puerta de uno de cada dos argentinos. La que había sido una de las economías más ricas y diversificadas de América Latina comenzaba mal el nuevo milenio. Apenas cuatro años después, Argentina parece haber superado lo peor de la crisis, según indican los datos macroeconómicos más recientes (CEPAL, 2006): la economía argentina es hoy día una de las más dinámicas del continente, con un crecimiento del 8,5 por ciento por cuarto año consecutivo, y un PIB estimado en 153 millones de dólares para el año 2004; su balanza comercial y de pagos registra valores positivos y los indicadores sociales también han experimentado una notable mejoría si bien aún no han conseguido alcanzar los niveles anteriores a la crisis. Los pequeños y medianos agricultores fueron entre los más afectados por la crisis: muchos vendieron sus parcelas para pagar las deudas contraídas. Entre los desafíos económicos para los próximos años destacan: el desempleo, que aún se sitúa por encima del 10% de la población activa (OIT, 2006); la inflación, que continua siendo alta —las previsiones apuntan a una tasa del 12 por ciento para el año 2007—, y la deuda internacional, que sigue siendo un gran lastre para la economía —42,5% del PIB— a pesar de los importantes progresos realizados: en 2005, el gobierno reestructuraba el 76,1% de su deuda atrasada y un año después, reembolsaba por adelantado toda su deuda con el Fondo Monetario Internacional, que ascendía a 9.810 millones de dólares. La redistribución de la renta es otra de las asignaturas pendientes. Las cifras posteriores a la recesión muestran que la distancia entre ricos y pobres aumentó concentrando el 20% más rico de la población el 51% de los ingresos, en tanto que el 10% más pobre apenas disponía del 1,6% de los ingresos. Fuente: FIDA
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