Geografía, agricultura y economía
Geografía
Situado en el hemisferio sur del continente americano, Uruguay es el segundo país más pequeño de Sudamérica, con una superficie de 176 215 kilómetros cuadrados. Confina al oeste con Argentina, y al norte y al este con Brasil. Sus costas están bañadas al sur por el Río de la Plata, y al este por el Océano Atlántico.
El territorio uruguayo está compuesto por grandes llanuras, suaves elevaciones del terreno y un gran número de ríos y lagos que irrigan el país, un contexto muy favorable para la cría de ganado y el desarrollo de la agricultura.
La población uruguaya supera los 3,3 millones de habitantes y su perfil es marcadamente urbano: el 93 por ciento vive en áreas urbanas y cuatro de cada diez uruguayos viven en la capital, Montevideo. La mayoría (88 por ciento) desciende de europeos – españoles e italianos principalmente –, el 8 por ciento es mestizo, y el 4 por ciento restante tiene raíces africanas. Uruguay es una república constitucional dividida en 19 departamentos administrativos.
Agricultura
Los sectores agropecuario y agroindustrial representaron en 2006 el 14,2 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) —según datos nacionales (Anuario MGAP, 2008) —, y casi el 70 por ciento del total de exportaciones. El PIB agropecuario no ha dejado de crecer en los últimos años —un 21 por ciento entre 2000 y 2006—, no obstante la crisis que sacudió la economía al inicio de la década.
La carne vacuna es el principal producto pecuario, responsable por más de un tercio de las exportaciones agropecuarias (FAO, datos para 2004). Los principales cultivos de exportación son el arroz, la soja y la malta de cebada. También son fuertes rubros exportables la lana y los lácteos, sumándose en estos últimos años también la madera y la pasta de celulosa. Las exportaciones agropecuarias se han visto favorecidas, además, por el alza de precios de los productos básicos en los mercados internacionales.
La agricultura emplea al 11 por ciento de la población activa. En 2006, casi la mitad—45 por ciento— de esta fuerza de trabajo agropecuaria se concentraba en el medio rural disperso; el 32,6 por ciento, en ciudades mayores del interior del país, y el 14,8 en poblaciones con menos de 5 000 habitantes. Se estima que la agricultura a pequeña escala produce el 26 por ciento de la riqueza agrícola nacional.
El sector agropecuario ocupa un 85 por ciento del territorio uruguayo, unos 15 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales más del 90 por ciento se destinan a actividades ganaderas, principalmente pastoreo vacuno tanto sobre campo natural como en praderas implantadas.
Economía
La economía uruguaya consiguió remontar rápidamente una de las peores crisis económicas de su historia. El colapso financiero que sufrió en 2001 la vecina Argentina vino a agravar una economía debilitada por su dependencia regional, lo que originó fuga de capitales, desconfianza en el sector bancario nacional y fuerte devaluación de la moneda.
Uruguay comenzaba el nuevo milenio con tasas de desempleo cercanas al 20 por ciento y niveles de pobreza superiores al 30 por ciento de la población. Sin embargo, se recuperó con celeridad: entre 2005 y 2007 la economía creció a un ritmo medio anual del 7 por ciento (CEPAL, 2008); las exportaciones se duplicaron entre 2003 y 2007; la deuda externa se redujo y las reservas del país aumentaron, pasando —según datos del Banco Central del Uruguay— de un nivel mínimo de 670 millones de dólares durante la crisis de 2002 a los 6224 millones registrados a mediados de 2008.
En 2006, el PIB alcanzo los 19,3 billones de dólares, lo que sitúa a Uruguay en el grupo de países de ingresos medios.
Asimismo, el país consiguió diversificar sus mercados: mientras en 1998, Uruguay exportaba el 55 por ciento de sus productos a sus vecinos del MERCOSUR, tras la crisis el porcentaje se redujo a la mitad. El NAFTA y la Unión Europea figuran ahora entre los principales receptores de sus exportaciones agrícolas (FAO, 2004.
A pesar de estos avances quedan aún algunos desafíos importantes en el horizonte como el desempleo, que en 2007 afectaba al 9,7 por ciento de la población económicamente activa (Banco Mundial, 2007), y que afecta particularmente a la juventud rural, hombres y mujeres que se ven obligados a emigrar a la capital del país, o al extranjero, en busca de oportunidades económicas.
Fuente: FIDA