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La pobreza rural en Argentina Argentina es el segundo exportador agropecuario y el tercer productor agrícola de la región latinoamericana. Sin embargo, los beneficios que genera el sector no parecen revertir en el conjunto de la población. Se estima que la pobreza afecta a un 29,9 por ciento de los argentinos, siendo la incidencia mucho mayor en las zonas rurales. Allí, los datos disponibles de 2003 muestran que la pobreza extrema o indigencia afectaba al 40 por ciento de los hogares, en torno a 1,2 millones de personas. La crisis económica que azotó el país en 2001 supuso un grave retroceso en las condiciones de vida de un país de ingresos medios como la Argentina. Si en 1999, antes de crisis, el porcentaje de población pobre era del 23,7 por ciento, la cifra prácticamente se duplicó con la recesión alcanzando el 45,4 por ciento en 2002. El país se está recuperando con rapidez de la crisis pero la incidencia de la pobreza al día de hoy aún es mayor que en la etapa anterior a la recesión. Las estrategias de subsistencia de la población rural en Argentina son principalmente tres:
Son pobres, en general, los pequeños propietarios agrícolas, que aun teniendo tierra no consiguen rentabilizarla por falta de acceso a mercados, crédito y asistencia técnica; los grupos aborígenes, que viven en entornos muy desfavorables en varias provincias al norte y al sur del país, con limitadas oportunidades de generación de renta y escaso acceso a los mercados; las mujeres rurales sin empleo o ingresos permanentes, y los núcleos familiares bajo su responsabilidad; los trabajadores rurales y campesinos sin tierra que trabajan como temporeros, y las familias numerosas — en especial las más jóvenes— sin ingresos fijos y sin capacitación profesional. Existen grandes diferencias de pobreza entre las regiones. Las provincias del noroeste y nordeste son las que registran las mayores tasas de pobreza rural, en torno al 50% de la población. Les sigue, al sur, la región de la Patagonia, con una incidencia de la pobreza rural del 32 por ciento. Menos afectadas por la pobreza rural están las regiones de Cuyo y las Pampas, con una incidencia del 30% y el 18% de pobreza rural respectivamente. Las tasas de pobreza extrema siguen un patrón similar: datos del 2003 muestran que el nivel de indigencia en la región del noroeste era cuatro veces superior a la registrada en la Pampa central. La pobreza rural en Argentina se debe principalmente a la falta de acceso a recursos productivos, como la tierra, el crédito, el conocimiento y las nuevas tecnologías agrícolas. La escasa capacitación, tanto agrícola como no agrícola, es un factor determinante de la pobreza de los hogares encabezados por mujeres y jóvenes. Las condiciones medioambientales adversas y la erosión de los recursos naturales representan desafíos adicionales para los pobladores de regiones como la Patagonia, el Chaco o la Puna. Fuente: FIDA |
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